Zaplink permite que un producto autentique a las personas por WhatsApp en lugar de correo. El usuario recibe un código de un solo uso o un enlace en la app que ya tiene abierta, y entra desde ahí.
En buena parte de Latinoamérica esa es la diferencia entre un inicio de sesión que funciona y uno que falla en silencio: el correo es secundario, pero WhatsApp es donde la gente realmente está.
La plataforma emite códigos de un solo uso y enlaces de acceso, los verifica y puede funcionar como segundo factor para productos que ya usan contraseña. El control de frecuencia y la protección contra abuso son parte del servicio, no algo que cada integrador tenga que recordar.
Las respuestas del proveedor llegan a su propio endpoint y el trabajo lento —entrega, reintentos— corre en una cola, para que una solicitud de autenticación no se quede esperando a que conteste el proveedor de mensajería.
Paquetes para el framework que ya usas
El objetivo de Zaplink es que integrarlo sea poco trabajo. Hay paquetes para Node y el navegador, un cliente de React, uno de React Native y una integración para Next.js, todos sobre un núcleo común, además de aplicaciones de ejemplo que muestran cada uno funcionando de principio a fin.
La consola
Detrás de la API hay una consola para quien la opera: las aplicaciones y sus credenciales, los usuarios que han entrado y una bitácora de lo que ocurrió.